sábado, 6 de agosto de 2011

carta de una mama a su hija enferma

¿Qué hicimos mal? PDF Imprimir E-mail
¿En qué caverna, en qué noche  nos perdimos?
¿Cómo fue que amándote tanto te hice tanto daño?
Porque, ¿estarás de acuerdo?  te hice mucho daño, si no, cómo explicaríamos que hayas adquirido esa terrible enfermedad.

Quizá todo empezó cuando eras muy pequeña, me encantaba verte tan limpia y tan perfecta que quizá te impedí reír, jugar y ensuciarte;

O también cuando te exigía excelentes calificaciones y cuando llegaba a casa, cansada, después de un intenso día de trabajo, te regañaba pensando que eso te haría mejor persona, una ganadora pensaba yo, no me di cuenta que precisamente en ese largo día, tú me extrañabas y necesitabas abrazos, besos, reconocimiento y amor, no críticas y sanciones.

O quizá fue cuando te metí a la escuela demasiado chica porque me dijeron que de lo contrario te  harías egoísta, la escuela es necesaria decían y así, a tus 2 años, ingresaste a la escuela cuando, quizá, era más importante  estar cerca de mamá para darte seguridad y confianza en ti misma,

O fue cuando en primaria, algunos niños se burlaron de ti y no tuve la palabra para darte seguridad y defenderte, cómo lo iba a tener si de manera constante, mis críticas  y exigencias te hacían más insegura y vulnerable

O fue cuando entrando en la pubertad, no supe explicarte nada en torno a la sexualidad, cómo hacerlo si en mi casa no se hablaba de nada,

O quizá fue cuando escuchabas que los comentarios giraban en torno a qué delgada está fulana, ya viste como engordó perengana, ¡está flaquísima! y aprendiste que el valor más importante de una persona es estar muy delgada.

De qué manera te habré lastimado que algo tan superficial te halagó, te sentiste tan bien cuando bajaste unos kilos de peso que iniciaste ese terrible camino a la anorexia o a la bulimia,

¿Qué te habré enseñado sobre las virtudes y los valores reales?,

Habrá sido por todos los secretos que mantuve en torno a la identidad de tu padre, es que, de eso, las familias decentes no hablan;

O sería por el alcoholismo de tu papa, eso me enfermó y dediqué mucho tiempo a ello y faltó tiempo para cuidarte y protegerte, ah y también me faltó energía, valor, y entereza para haberle enseñado a tu hermano que tu cuerpo era sagrado y que nunca, nunca, debería de haberlo tocado y tampoco tuve tiempo para decirte que no lo permitieras o tiempo para cuidarte y evitar que algo así te pasara.

O quizá fue mi propia adicción al trabajo, a las pastillas,.........

O quizá fue ese afán de competir, ya sabes que para mí es muy importante estar delgada y no sé porqué, a veces como que se me olvidaba que yo era tu madre y me sentía como tu hermana y me gustaba ser más atractiva que tu...... bueno, hija mía, ¡mi historia fue difícil!, no en vano has estado tan enferma.

O quizá ninguna de estas cosas pasaron, ni alcoholismo, ni secretos, ni te presioné porque de niña eras gordita, nada de eso sucedió  que extraño, pero... de todas formas te enfermaste. ¿Habrá sido la moda, la  tv, las modelos?, hija, es una enfermedad de  época y de gente chic, tampoco hay que avergonzarse.........., no hija mía, creo que estoy evitando pensar en mi responsabilidad, no es cierto, ni la moda, ni la tv. Tienen el poder de destruir una vida, parece que eso es prerrogativa de nosotros los padres, que queremos hijos perfectos y que educamos con la cabeza.

¿Cuando el corazón dejó de hablar? quizá cuando mi propia madre me abandonó, eso no lo he podido superar, o cuando ella murió , ¿qué le pasó a mi corazón? creo que enmudeció de dolor, así como tu dejaste de comer, o empezaste a vomitar para no sentir, así me pasó a mí, mi corazón calló hace muchos años y para no sufrir dejé de sentir, y salió esta mujer controladora, criticona y severa que deseaba construir una hija fuerte y ganadora, ¡qué equivocada estuve!

Pero, ¿qué hice mal hija mía? en que laberinto me perdí, me esfumé, desaparecí, en qué recóndito espacio quedó tu amor por la vida y por ti misma que ni siquiera te permites el derecho más vital: nutrirte, comer, ¿cuándo se atrofiaron tus deseos? que no deseas nada, que no dependes de nada, ni siquiera del alimento;

No sé que hice mal hija mía, quizá nunca lo sabré, lo único que sé, es que deseo con toda mi alma que Dios te ponga en manos de alguien que te devuelva el deseo de vivir, bueno, primero de comer para que no te mueras, que te alabe y no te critique, te enseñe lo mucho que vales mas allá de estar flaca o no, te permita ensuciarte y ría contigo, te cuide y proteja de los abusos potenciales de la vida, no compita contigo para ver quién es más atractiva o más flaca, crea en ti y, sin invadirte, un día te deje crecer e irte.... si la encuentras... Avísame,  entonces yo podré descansar en paz

Mamá
 




tomada de la pagina de ellen west  http://www.ellenwest.org

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